Dakar, la revolución azul

Después de casi ocho años deambulando entre ciudades del norte de África, Argel, Tánger, Casablanca y también de Europa, Madrid, Barcelona, París, Marsella, vuelvo a pisar con muchas ganas y curiosidad la ciudad que me ha visto crecer. Aquí he pasado gran parte de mi infancia y mi vida de estudiante.

Puedo decir que una de las primeras cosas que me han llamado la atención después de bajar del vuelo fueron los centenares de carteles de publicidad en las carreteras. La publicidad había llegado a transformar el mercado senegalés. Esto se explica por la cantidad de empresas de marcas de prestigio que habían invadido el país en los últimos años que coincidían con mi ausencia.

La fuerte presencia del “sector azul”, que colorea el mundo de las nuevas tecnologías, móviles, ordenadores, tablets, ipad, que llenaban los mostradores de las miles de tiendas que bordean las avenidas de la ciudad.

Con su mapa en forma de megáfono, Dakar se ha convertido en una ciudad de comunicación que interactúa con el mundo exterior, a través de diferentes canales y medios de difusión ligados al uso de internet.

En los últimos años han nacido muchas iniciativas de participación ciudadana y plataformas de sensibilización que no tardaron en dar grandes resultados, como el cambio de gobierno en las últimas elecciones generales 2012 o la sensibilización sobre enfermedades como ébola, malaria, etc y que fomentan una buena conciencia ciudadana a través de una comunicación eficaz y eficiente.

Cuando salí de aquí en 2006 había dos canales de televisión y hoy existen más de ocho, en tan sólo ocho años se han multiplicado el número de radios y periódicos.


La llegada de la Red dio un cambio en muchos sectores y sobre todo en el de la cultura: festivales de música, de cines, foros sociales y encuentros nacionales e internacionales tienen lugar en la capital. El “Show biz”, como lo llaman los amantes y productores de la música y del área audiovisual, ha conocido una gran evolución, hay salas de producción y de espectáculos en varios rincones de la ciudad como el Grand Théâtre, la sala más grande del país creada por el anterior presidente Abdoulaye Wade en su segundo y último mandato con una capacidad de 1800 plazas. Así también existe una gran presencia de aficionados de movimientos callejeros y de barrio como el hip-hop, el slam, el grafitti, patinadores que han creado diferentes plataformas de reivindicaciones y de protesta que sensibilizan y luchan para defender los derechos de los ciudadanos, entre los cuales destaca el movimiento Ya en mare creado en abril 2011 por un grupo de raperos llamado Keur gui y que es una referencia en todo el país.


Me impresionó mucho pasear por la tarde por la Corniche y por otros barrios donde los jóvenes aprovechan cualquier pequeño espacio para jugar al fútbol o practicar algún tipo de deporte colectivo, como por ejemplo el Lamb, la lucha, que se ha convertido en el deporte favorito de mucha gente. Jóvenes luchadores como Balla Gaye 2, Bombardier, Modou Lo y otros son ahora imágenes públicas para muchas marcas de empresas, por ejemplo Samsung, pero también ídolos para los más pequeños. Sus himnos se han convertido en los más codiciados tonos de móvil, sus fotos son fondo de pantalla de teléfonos y ordenadores, los jóvenes cantan y bailan sus coreografías que imitan a través de los videos del youtube. Son miles de personas de todas las edades que hacen deporte para compartir momentos pero también para darle sentido a sus largas horas de inactividad.


Los menos de cincuenta cybercafe en 2006 han pasado a miles en toda la superficie de la capital rodeada por el océano Atlántico con su color azul. Tanto la multiplicación como el buen uso de los aparatos es un hecho visible. La revolución azul ha transformado la vida de los Dakarois, que hoy lucen con móviles de tercera generación, internet 3g, wifi, ordenadores, televisiones de pantalla plana, coches eléctricos, y otros materiales derivados de la nuevas tecnologías que han ampliado el mercado senegales de nuevos productos pero también han creado muchas conexiones con el interior y el exterior.


Pese a los problemas sociales que se viven en esta gran urbe, que alberga a una buena parte de los jóvenes desencantados procedentes de todo el país y que no encuentran una salida laboral digna, veo que Dakar promete, que su juventud se mueve y hay múltiples cambios algunos positivos y otros negativos. Existe una gran labor de impulso promovida por muchas plataformas y iniciativas juveniles que trabajan para mejorar. Que la gente cada vez conoce más sus derechos y no se calla, proponen, lucha. De momento es mi parada y quiero participar en este gran trabajo. Así que aquí me quedaré.


8 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo